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Nuevas herramientas de IA prometen ayudar a encontrar desaparecidos en México

Publicado el 21 de octubre, 2026
Nuevas herramientas de IA prometen ayudar a encontrar desaparecidos en México
(AFP)

Verónica Rosas lleva más de una década buscando a su hijo en México, como miles de familias en un país con más de 134.000 personas desaparecidas. Dos nuevas herramientas de inteligencia artificial (IA), aún en desarrollo, prometen contribuir a estas búsquedas.

Su hijo Diego fue secuestrado en el Estado de México en 2015, cuando tenía 16 años. Hasta ahora se desconoce quién lo hizo, por qué o si sigue vivo.

“Ya son 11 años que no sé dónde está Diego, no hay una línea (de investigación) que nos lleve a saber qué pasó con mi hijo”, dice Rosas a la AFP durante una manifestación en Ciudad de México para exigir justicia.

Casos como el suyo impulsaron dos proyectos que recurren a la inteligencia artificial. Ambos dependen del financiamiento de universidades mexicanas y sus investigadores esperan que, en los próximos años, se conviertan en herramientas gratuitas y accesibles para las familias.

“Regresa”, desarrollado por la principal universidad pública del país, la UNAM, utiliza técnicas antropométricas para generar una imagen estimada de cómo cambia con el tiempo el rostro de menores desaparecidos.

La actualización de estas imágenes es una demanda recurrente de los familiares, pues las fichas policiales de búsqueda suelen incluir fotografías de las víctimas tomadas cuando se presentó la denuncia, aunque las investigaciones pueden prolongarse durante años.

Algunas fiscalías ya utilizan programas de progresión de edad, pero estos se basan en bancos de fotografías que no representan los rasgos característicos de la población mexicana.

A diferencia de esos programas, “Regresa” desarrolló su propia base de imágenes con cientos de fotografías y datos de 75 voluntarios mexicanos, con el objetivo de generar retratos que reflejen con mayor precisión sus características físicas.

“Muchos softwares solo trabajan con el contorno del rostro o texturas o agregan filtros que simulan arrugas. Nosotros buscamos hacer un desarrollo científico que muestre cómo va creciendo (una persona) en términos craneofaciales”, explica a la AFP la antropóloga Ana Juárez, una de las autoras del proyecto.

Como ejemplo, muestra la fotografía de una niña de cinco años y las proyecciones de cómo cambiaría su rostro a los 15 y a los 30 años.

– “Te seguimos buscando” –

Durante una protesta, Rosas coloca en Paseo de la Reforma una caja con la leyenda “Feliz cumple”, junto a una fotografía de Diego cuando era adolescente. El buzón improvisado busca que quienes transitan por esta concurrida avenida dejen información o cartas para su hijo, quien habría cumplido 27 años en agosto.

“Tengo mucha fe y mucha esperanza que Dieguito pueda ver estas cartas, pero también para nosotros es parte de la memoria y traerlos al presente, porque ni siquiera sabemos si viven o no, para nosotros están vivos”, dice esta mujer de 52 años.

Rosas conoció el proyecto “Regresa” a través de la AFP y expresa su esperanza de que pueda ayudarle a conocer la apariencia actual de su hijo.

“Esta propuesta es muy importante porque ya no son las personitas que se llevaron en ese entonces”, afirma.

Países como Estados Unidos, India y China ya emplean inteligencia artificial para localizar a menores secuestrados mediante programas de reconocimiento facial y progresión de edad, que contrastan con sus registros de personas desaparecidas.

Estos modelos continúan perfeccionándose, pues su precisión es menor cuando se trata de rostros de niños pequeños.

En México, la presidenta Claudia Sheinbaum prometió crear un registro nacional que incluya el ADN de las víctimas.

La falta de respuesta de las autoridades durante años ha llevado a colectivos de búsqueda, integrados principalmente por madres, a seguir pistas por cuenta propia.

– “Algunos con vida” –

Karla Lechuga abre un buzón instalado en una iglesia del municipio de Tepotzotlán y revisa su contenido: encuentra dos mensajes de ánimo, pero ninguna pista.

Tras la desaparición de su hijo Jeshua Cisneros, de 19 años, en 2025 en el Estado de México, creó un colectivo de buscadoras. Esta entidad concentra la mayoría de los casos de desaparición del país.

Colectivos como el suyo han colocado decenas de estos “buzones de paz” en iglesias de distintas partes de México para recibir información, mientras difunden fotografías de sus seres queridos en espacios públicos.

Las familias piden tanto a la población como a los grupos criminales que proporcionen información anónima sobre el paradero de los desaparecidos.

“Hemos encontrado a algunos con vida, desafortunadamente otros sin”, dice Lechuga.

– “Cartografía de la desaparición” –

A partir de la mayor cantidad de datos disponibles, el antropólogo Emiliano Zolla desarrolla la “Cartografía de la desaparición”, otro proyecto de inteligencia artificial impulsado por la Universidad Iberoamericana, una de las instituciones privadas de educación superior más prestigiosas del país.

El género, la edad y las circunstancias de cada caso son “un elemento valioso que se puede procesar con inteligencia artificial”, explica.

Los datos se convertirán en un mapa interactivo que permitirá identificar patrones.

Zolla espera que las madres puedan utilizar esta herramienta, todavía en desarrollo, como punto de partida para orientar sus búsquedas hacia las zonas que el mapa señale como las de mayor incidencia de desapariciones.

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