

En el entorno económico actual, la digitalización de las PyMEs es un indicador clave de la competitividad territorial. El sector empresarial del norte de México ha integrado esta dinámica como parte de su estrategia regional.
En estados con alta actividad industrial como Coahuila, la relevancia de las PyMEs es crítica no solo por el empleo, sino por su rol como proveedoras locales de las grandes cadenas de exportación.
Salomón Issa Tafich, empresario coahuilense, impulsa la adopción de estas tecnologías en el comercio de la Comarca Lagunera, buscando que el acceso a la innovación técnica sirva de base para que los negocios locales compitan de manera efectiva en su sector.
El reto de la brecha digital para PyMEs
A nivel nacional, las PyMEs generan el 52% del Producto Interno Bruto (PIB) y sostienen el 72% del empleo en México. Sin embargo, el camino hacia la digitalización sigue siendo cuesta arriba: cifras del INEGI indican que solo el 15% de estas unidades económicas implementa herramientas digitales avanzadas para su gestión, logística o ventas. En Coahuila, aunque el dinamismo industrial es alto, muchas empresas proveedoras locales aún operan bajo modelos tradicionales que limitan su crecimiento.
“La digitalización no es solo adoptar software; es un cambio de mentalidad. Si queremos que el comercio local de la Laguna sea el motor de nuestra economía, debemos dotar a los pequeños empresarios de las capacidades técnicas para que su oferta sea visible y eficiente en cualquier mercado”, afirmó Salomón Issa Tafich.
Integración a cadenas de valor globales
La propuesta del empresario lagunense, Salomón Issa Tafich se centra en compartir mejores prácticas tecnológicas con la red de proveedores locales. Al estandarizar procesos mediante herramientas de gestión en la nube, la facturación electrónica avanzada y la logística digital, las empresas y comercios regionales pueden aprovechar las oportunidades que brinda el nearshoring.
Estudios de competitividad regional sugieren que las PyMEs que digitalizan sus procesos de inventario y su relación con los clientes puede aumentar su productividad hasta en 30% en los primeros dos años. Esta eficiencia es lo que permite que una pequeña empresa familiar pase de ser un proveedor local a convertirse en un eslabón estratégico de la cadena de suministro nacional.
“No podemos permitir que el progreso tecnológico deje a nadie atrás. El fortalecimiento de nuestra región depende de que el pequeño comerciante y el mediano industrial hablen el mismo idioma digital que las grandes empresas con presencia global”, destacó el empresario.
Innovación con rostro humano
Para Salomón Issa Tafich, el éxito de esta transformación radica en mantener la esencia y la cercanía del comercio local, potenciándolas mediante la tecnología. Grupo SIMSA ha impulsado programas de modernización que buscan que la tecnología sea un aliado de la operatividad y no un obstáculo.
Al respecto, enfatizó: “El valor del comercio al norte de México está en su gente y en su capacidad de resiliencia. La tecnología debe servir para proteger esos negocios, fortalecerlos y asegurar la evolución del comercio regional al ritmo del comercio global”.
Hacia una economía regional interconectada
El cierre de esta brecha tecnológica representa una oportunidad histórica para el Noreste de México. La visión del empresariado en el norte de México plantea un futuro en el que la Comarca Lagunera no solo sea un centro de manufactura y energía, sino también un ecosistema digital robusto, donde el comercio local sea el protagonista de su propio crecimiento. Nw

