

Lo que los números revelan sobre la LXVI Legislatura del Congreso de la Unión
Una pregunta incómoda
Cada vez que un diputado sube a la tribuna y presenta una iniciativa de ley, está cumpliendo (al menos en apariencia) con su función principal: proponer cambios a las normas que rigen la vida del país. Pero ¿qué pasa con esas propuestas después? ¿Cuántas terminan convirtiéndose en ley? ¿Quién tiene más posibilidades de que sus iniciativas sean aprobadas?
Estas preguntas tienen respuesta, y la respuesta está en los datos. Entre el 1 de octubre de 2024 y el 31 de marzo de 2026, los distintos actores con derecho a presentar iniciativas ante el Congreso de la Unión acumularon un total de 7,306 propuestas. De ellas, apenas 284 fueron procesadas favorablemente dentro de la legislatura actual. Eso equivale a menos de 4 de cada 100.
Este artículo analiza esos números para responder una pregunta que no suele formularse en voz alta: ¿a quién sirve realmente el Congreso?
Antes de los números: ¿qué es una iniciativa y qué puede pasarle?
Para entender la tabla que se presenta más adelante, conviene saber cómo funciona el proceso legislativo en términos básicos. Una iniciativa es una propuesta formal para crear una ley nueva, modificar una que ya existe o derogar alguna disposición vigente. En México, pueden presentar iniciativas los senadores y diputados, el Presidente de la República y los Congresos de los estados.
Una vez presentada, cada iniciativa puede seguir alguno de estos caminos:
La columna “% Efectividad” en la tabla suma las iniciativas aprobadas (en sus dos modalidades) y las divide entre el total presentado. Es, en pocas palabras, la tasa de éxito de cada actor.
El panorama completo: iniciativas de la LXVI Legislatura
La siguiente tabla muestra el desempeño de cada partido o actor durante la legislatura actual. Cada renglón es un presentador; cada columna, un posible destino de sus iniciativas.
|
Presentador |
Presentadas |
Aprobadas y turnadas al Ejecutivo o Congresos Locales |
Aprobadas y turnadas a Colegisladora |
Desechadas |
Retiradas |
Dictaminadas |
% Efectividad (aprobadas / presentadas) |
|
PRI |
969 |
7 |
13 |
16 |
29 |
23 |
2.1% |
|
PAN |
1,377 |
12 |
27 |
27 |
45 |
39 |
2.8% |
|
PVEM |
964 |
5 |
28 |
10 |
36 |
15 |
3.4% |
|
PT |
478 |
2 |
12 |
11 |
17 |
13 |
2.9% |
|
MC |
654 |
6 |
15 |
12 |
16 |
18 |
3.2% |
|
Morena |
2,561 |
32 |
97 |
74 |
92 |
106 |
5.0% |
|
Sin Partido |
6 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0.0% |
|
Ciudadanos |
1 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0.0% |
|
Legisladores independientes |
3 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0.0% |
|
Poder Ejecutivo |
76 |
63 |
7 |
1 |
1 |
64 |
92.1% |
|
Comisiones legislativas |
1 |
0 |
1 |
0 |
0 |
0 |
100.0% |
|
Congresos locales |
156 |
1 |
1 |
2 |
0 |
3 |
1.3% |
|
Varios |
60 |
2 |
2 |
1 |
0 |
3 |
6.7% |
|
TOTAL |
7,306 |
130 |
203 |
154 |
236 |
284 |
4.6% |
Fuente: elaboración propia con datos del Sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación, corte al 31 de marzo de 2026.
El renglón más llamativo no es el de Morena, que presenta más iniciativas que nadie (2,561), ni el del PAN, que ocupa el segundo lugar (1,377). El renglón que concentra la atención es el del Poder Ejecutivo: con apenas 76 iniciativas presentadas, logró que 63 fueran aprobadas directamente. Su porcentaje de efectividad es de 82.9%. Ningún partido político supera el 5%.
Dicho de otra forma: si un diputado de cualquier partido presenta una iniciativa, tiene menos de 1 posibilidad en 20 de que sea aprobada. Si la presenta el gobierno federal, tiene más de 4 posibilidades en 5.
El dato que lo explica todo: el Ejecutivo manda
En pocas palabras, de cada 100 iniciativas que presenta el Poder Ejecutivo, 83 son aprobadas. De cada 100 que presenta cualquier partido político, menos de 5 llegan a buen puerto. El Congreso procesa con mucha mayor rapidez y éxito lo que propone el gobierno que lo que proponen los propios legisladores.
¿Por qué ocurre esto? No hay una sola explicación, sino tres que se combinan:
Este patrón no es exclusivo de México ni es nuevo. En los sistemas presidenciales de América Latina, el Ejecutivo históricamente domina la agenda legislativa. Lo relevante aquí es la magnitud de la brecha: la diferencia entre el 82.9% del gobierno y el máximo de 4.14% de cualquier partido es tan grande que plantea preguntas serias sobre el papel real del Congreso.
La paradoja del partido en el poder
Morena es el partido dominante de esta legislatura. Tiene más diputados y senadores que cualquier otro, y además controla la Presidencia de la República. Cabría esperar que esa combinación se tradujera en una tasa de aprobación de sus iniciativas muy superior a la de los demás partidos.
No es así. Morena presenta 2,561 iniciativas, más de un tercio del total y logra que apenas el 4.14% sean aprobadas. En números absolutos tiene más iniciativas aprobadas que nadie (106), pero en términos proporcionales está prácticamente al mismo nivel que la oposición.
¿Cómo se explica esto? La respuesta apunta a un fenómeno conocido como inflación legislativa: los partidos, incluyendo el mayoritario, presentan muchas más iniciativas de las que el proceso legislativo puede absorber. Parte de estas propuestas no están pensadas para convertirse en ley en lo inmediato, sino para posicionar al partido frente a la opinión pública, demostrar preocupación por ciertos temas o generar debate. Presentar una iniciativa es también un acto de comunicación política. Los legisladores también sienten presión porque a veces el público califica su trabajo en función del número de iniciativas presentadas.
La oposición: mucho esfuerzo, pocos resultados
Los partidos de oposición PAN, PRI, PVEM, PT y MC presentan en conjunto más de 4,400 iniciativas. Todas ellas tienen tasas de aprobación que oscilan entre el 1.56% del PVEM y el 2.83% del PAN. Ninguna supera el 3%.
Esto significa que un diputado de oposición tiene menos de 1 posibilidad en 35 de que su iniciativa sea aprobada. No importa si la propuesta es técnicamente impecable o si atiende una necesidad social urgente: el factor más determinante para el éxito de una iniciativa no es su calidad, sino quién la presenta y si coincide con la agenda del gobierno en turno.
Las iniciativas de oposición que sí logran avanzar tienen en común que abordan temas donde existe consenso entre todos los partidos: modificaciones técnicas a leyes operativas, reformas de bajo perfil político o temas donde la presión ciudadana es tan evidente que ignorarlos tendría costo electoral para todos.
Los 156 proyectos que presentaron las legislaturas de los estados tampoco tienen mejor suerte: su tasa de aprobación es de apenas el 1.92%. Las iniciativas que llegan de los congresos locales al Congreso federal rara vez prosperan si no vienen respaldadas por algún acuerdo previo con el Ejecutivo o con la bancada mayoritaria.
¿Se comportan igual las dos cámaras?
El Congreso de la Unión tiene dos cámaras: la de Diputados, con 500 integrantes, y la de Senadores, con 128. Cada una recibe y procesa iniciativas de manera independiente. Los datos del período analizado permiten comparar su comportamiento por separado, y el resultado es revelador: el patrón general se repite en ambas, pero con matices que vale la pena conocer.
En números globales, la Cámara de Diputados recibió 4,842 iniciativas y dictaminó 223, una tasa del 4.6%. El Senado recibió 2,461 y dictaminó 59, una tasa del 2.4%. Diputados procesa más volumen y a una tasa ligeramente mayor; el Senado recibe menos propuestas pero también aprueba proporcionalmente menos.
La ventaja del gobierno federal no es un fenómeno exclusivo de una cámara. En Diputados aprobó 37 de 45 iniciativas presentadas (82.2%); en el Senado, 26 de 31 (83.9%). La diferencia entre ambas cámaras es de apenas un punto y medio porcentual. Independientemente de si el trámite ocurre en San Lázaro o en el edificio del Senado, las iniciativas del Ejecutivo tienen la misma probabilidad abrumadora de prosperar.
La tabla siguiente compara la efectividad de los principales partidos en cada cámara:
|
Partido / Actor |
Diputados presentadas |
Diputados aprobadas (%) |
Senadores presentadas |
Senadores aprobadas (%) |
Lectura comparada |
|
Poder Ejecutivo |
45 |
37 (82.2%) |
31 |
26 (83.9%) |
Igual |
|
Morena |
1,625 |
49 (3.0%) |
934 |
78 (8.3%) |
Más efectivo en Senado |
|
PAN |
872 |
34 (3.9%) |
505 |
5 (1.0%) |
Menos efectivo en Senado |
|
PRI |
610 |
14 (2.3%) |
359 |
6 (1.7%) |
Similar |
|
PVEM |
618 |
23 (3.7%) |
346 |
10 (2.9%) |
Similar |
|
PT |
360 |
12 (3.3%) |
118 |
2 (1.7%) |
Similar |
|
MC |
536 |
15 (2.8%) |
117 |
6 (5.1%) |
Más efectivo en Senado |
|
Cong. Locales |
135 |
2 (1.5%) |
21 |
0 (0%) |
Nulo en Senado |
Fuente: elaboración propia con datos del Sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación, corte al 31 de marzo de 2026.
Morena rinde el doble en el Senado (8.3%) que en Diputados (3.0%). La explicación tiene que ver con el tamaño y la cohesión: el Senado es una cámara más pequeña, con bancadas más compactas y una dinámica de negociación más directa. En Diputados, el volumen masivo de iniciativas satura las comisiones y dificulta que todas lleguen a votación, incluso las del partido en el poder.
Por su parte, el PAN tiene mejor rendimiento en Diputados (3.9%) que en el Senado (1.0%). El PAN cuenta con una bancada de diputados más numerosa y activa; en el Senado, su presencia es proporcionalmente menor y su capacidad de negociación más limitada.
Finalmente, los congresos locales no tienen ninguna iniciativa aprobada en el Senado durante este período. Las 21 propuestas que enviaron los estados a la cámara alta obtuvieron cero aprobaciones. Su única ventana de entrada real al legislativo federal pasa por la Cámara de Diputados, donde al menos dos iniciativas llegaron a dictaminarse.
Entonces, ¿a quién sirve el Congreso?
Los datos permiten responder la pregunta con tres niveles de análisis:
Sirve al Ejecutivo en términos de resultados
Si medimos el éxito por iniciativas aprobadas, el Congreso sirve principalmente al gobierno federal. Con el 82.9% de aprobación, el Ejecutivo convierte el Congreso en el instrumento formal que da carácter de ley a sus decisiones normativas. Esto no es necesariamente una anomalía: en cualquier sistema presidencial, el gobierno necesita al Congreso para legislar, y tener mayoría parlamentaria es exactamente para eso. El problema ocurre cuando la magnitud de esa ventaja es tan grande que el Congreso deja de ser un contrapeso y se convierte en una cámara de ratificación.
Sirve a Morena en términos simbólicos
En números absolutos, Morena tiene más iniciativas aprobadas que cualquier otro partido (106). Eso le permite mostrar resultados concretos ante su electorado. Sin embargo, que ese número represente apenas el 4.14% de lo que presentó revela que incluso el partido dominante enfrenta un embudo enorme: el proceso legislativo no tiene capacidad de procesar todo lo que los legisladores producen.
Sirve a todos los partidos como tribuna
Presentar iniciativas que no se aprueban tampoco es un esfuerzo completamente inútil. Los partidos utilizan el Congreso como plataforma pública para comunicar sus posiciones, demostrar que se ocupan de ciertos temas y diferenciarse ante los votantes. En este sentido, el Congreso sirve a todos como espacio de debate y posicionamiento político, aunque sirva a muy pocos como instrumento efectivo de cambio normativo.
Lo que los números nos dicen sobre nuestra democracia
Una tasa de aprobación global del 3.89% no es, por sí sola, una señal de mal funcionamiento. En todos los parlamentos del mundo, la mayor parte de las iniciativas no se convierten en ley. El filtro legislativo existe precisamente para garantizar que solo las propuestas más relevantes y mejor construidas lleguen a ser norma vigente.
Lo que sí merece reflexión es la distribución de ese filtro. Cuando la probabilidad de que una iniciativa sea aprobada depende más de quién la presenta que de su contenido, el sistema envía una señal preocupante: presentar iniciativas de calidad no es suficiente si no se pertenece al bando correcto. Eso puede desincentivar el trabajo legislativo serio por parte de la oposición y concentrar el poder normativo real en manos del Ejecutivo.
El Congreso de la Unión es, en el diseño constitucional mexicano, el espacio donde la voluntad popular se traduce en ley. Que esa función esté tan concentrada en un solo actor (el Ejecutivo) es un dato que la ciudadanía merece conocer y que los propios legisladores tienen el deber de atender.
El Ejecutivo presenta el 1% de las iniciativas y obtiene el mayor porcentaje de aprobaciones. Los partidos presentan el 99% restante y apenas 4 de cada 100 logran convertirse en ley. Esa desproporción es el retrato más fiel del presidencialismo mexicano actual en acción.
Columnista de opinión y análisis Nw Baja California Rubén Fernández Aceves, Abogado y Consultor Experto en Derecho Municipal

