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El peso fuerte y la trampa de tener razón.

Publicado el 26 de agosto, 2026
El peso fuerte y la trampa de tener razón.

Uno de los momentos más peligrosos para cualquier inversionista aparece cuando prácticamente todo parece darle la razón. El mercado confirma la tendencia, los datos acompañan, los análisis coinciden y cada nueva sesión fortalece la misma posición. Es muy fácil interpretar esa sucesión de señales como certeza. En el mercado cambiario, sin embargo, justamente ahí acostumbro revisar dos veces el riesgo.

Y el peso mexicano nos está colocando frente a una situación parecida.

Con el dólar nuevamente por debajo de los 17 pesos, regresó también la discusión sobre el llamado “Súper Peso”. Una parte del debate atribuye la apreciación a la conducción económica del gobierno; otra insiste en verla como una anomalía que tarde o temprano terminará corrigiéndose. Desde mi punto de vista, ambas interpretaciones son demasiado cómodas. El peso tiene razones propias para mostrar fortaleza y, simultáneamente, está recibiendo ayuda de un dólar que se ha debilitado frente a distintas monedas.

México mantiene una tasa de referencia de 6.50 por ciento, la inflación ha descendido y el diferencial de tasas continúa haciendo atractivas determinadas posiciones en pesos. A ello se suman exportaciones, remesas, inversión y una relación comercial con Estados Unidos que genera un flujo permanente de dólares. La economía, además, ha mostrado una capacidad de resistencia superior a algunos de los escenarios más pesimistas que se plantearon meses atrás. Sería poco serio ignorarlo.

También considero justo reconocer que el gobierno federal tiene derecho a recibir parte del crédito por la estabilidad que muestran determinadas variables. Los mercados no conceden indefinidamente el beneficio de la duda. Si estuvieran descontando una crisis de reservas, un desequilibrio externo insostenible, una pérdida de control sobre la inflación o un deterioro financiero inmediato, difícilmente estaríamos discutiendo la posibilidad de ver al dólar por menos de 17 pesos.

Y no…reconocerlo no equivale a afirmar que los riesgos desaparecieron. Significa separar el análisis financiero de las preferencias políticas.

El otro lado de la operación está en Estados Unidos. Las expectativas sobre tasas, las dudas fiscales y la incertidumbre provocada por distintas decisiones comerciales han restado fuerza al dólar. Una moneda estadounidense más débil favorece, naturalmente, a monedas emergentes aunque no todas responden con la misma intensidad. México combina ese entorno externo con rendimiento, liquidez y una integración económica excepcional con el principal mercado del mundo.

Hasta aquí, la operación parece bastante clara; pero ese es precisamente el problema.

Cuando muchos participantes llegan simultáneamente a una conclusión similar, comienzan a acumularse posiciones en la misma dirección. En FX esto importa muchísimo. Los niveles dejan de ser únicamente referencias gráficas y se convierten en lugares donde existen órdenes de compra, venta, cobertura y protección. Al romperse uno de ellos, el movimiento puede adquirir una velocidad que los fundamentos por sí solos difícilmente explicarían.

Los 17 pesos son un buen ejemplo. Si el dólar consigue romper ese nivel de manera consistente, pueden activarse órdenes automáticas de protección (los llamados stop-loss) de participantes que estaban posicionados en sentido contrario. Esa venta adicional de dólares puede alimentar la propia caída y abrir espacio hacia niveles inferiores. El mercado comienza, en cierta forma, a empujarse a sí mismo.

Pero ojo, el mecanismo funciona también en sentido contrario. Una posición muy concurrida puede deshacerse violentamente cuando aparece un detonador inesperado. Y actualmente no faltan candidatos. La revisión del TMEC y las amenazas arancelarias siguen sobre la mesa. Un cambio en las expectativas de tasas en Estados Unidos puede devolver fuerza al dólar. Las tensiones geopolíticas, particularmente alrededor del estrecho de Ormuz, tienen capacidad para modificar petróleo, inflación y apetito global por riesgo en cuestión de horas.

Desde mi experiencia, en este punto conviene distinguir tendencia de oportunidad.

Puedo considerar que el peso todavía tiene espacio para apreciarse y, al mismo tiempo, pensar que comprar esa misma tesis a cualquier precio sería una mala decisión. Si el dólar baja paulatinamente durante semanas y las posiciones favorables al peso continúan creciendo, una noticia adversa puede obligar a muchos participantes a buscar la salida al mismo tiempo. Es decir, el regreso puede tomar días, no semanas.

Para un importador, esa fortaleza puede representar una oportunidad para asegurar costos. Para un exportador, puede significar presión adicional sobre márgenes y la necesidad de revisar coberturas. Quien opera divisas tiene que preguntarse cuánto rendimiento adicional queda en la posición y cuánto puede perder si el mercado gira abruptamente.

Ésa es una de las lecciones más difíciles del FX. Tener razón sobre la dirección no garantiza haber tomado una buena posición.

El peso conserva argumentos para mantenerse fuerte, si. El dólar también enfrenta factores que pueden prolongar su debilidad. Pero conforme más participantes estén convencidos de ambas cosas, más atención debemos prestar al riesgo que se acumula detrás de esa aparente certeza.

Porque en los mercados, algunas veces, el momento más peligroso no llega cuando todos están equivocados…llega cuando demasiados están convencidos de tener razón.

Manuel Herrejón Suárez (síguelo en X como @ManuelHerrejonS) es un empresario mexicano con más de dos décadas de experiencia en el sector bursátil y mercado cambiario, especialista en gestión de proyectos en el sector financiero. Es Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México y Maestro en dirección de empresas para ejecutivos por el IPADE. Nw

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