

En una generación acostumbrada a obtener información, entretenimiento y respuestas en cuestión de segundos, mantener la motivación durante una carrera universitaria representa un desafío cada vez más complejo. La sobreestimulación digital, la búsqueda de resultados inmediatos, el contexto personal y la necesidad de encontrar utilidad en lo aprendido son algunos de los factores que hoy influyen en el desempeño de los estudiantes.
Para la Mtra. Nathaly Encarnación Pérez Reyes, coordinadora académica de la Escuela de Pedagogía y Psicología de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes, una de las principales barreras es precisamente la sobreestimulación digital, pues la rapidez con la que actualmente se accede a información puede generar la expectativa de que los resultados también deben llegar de manera inmediata.
Cuando esto no sucede, explica, puede aparecer frustración y desmotivación. Un estudiante que no obtiene el resultado esperado al primer intento puede comenzar incluso a cuestionar sus propias capacidades o su elección de carrera. A ello se suma una atención habituada a saltar constantemente entre estímulos, como ocurre con los videos breves en redes sociales.
Esta búsqueda de inmediatez también es identificada por la Mtra. Zyanya Paola Díaz García, coordinadora de Innovación Educativa y del Centro de Profesores TALENT de la Universidad Panamericana, quien señala que los estudiantes actuales están estrechamente relacionados con el principio de satisfacción inmediata.
El reto, entonces, no consiste únicamente en competir por su atención, sino en transformar la experiencia de aprendizaje. La Mtra. Díaz García destaca metodologías como el aula invertida, que permite revisar contenidos teóricos de manera independiente y aprovechar el encuentro con el profesor para resolver dudas y llevar el conocimiento a la práctica; el microlearning, mediante pequeñas cápsulas de información; y la gamificación, que incorpora dinámicas propias de los juegos para favorecer la participación.
Ambas especialistas coinciden en un factor decisivo: el estudiante necesita encontrar utilidad y sentido en lo que aprende. Para la Mtra. Nathaly Pérez, cuando el alumno no percibe una aplicación directa del conocimiento es más difícil establecer una conexión motivacional.
Por su parte, la Mtra. Zyanya Díaz añade que, ante la enorme disponibilidad de información actual, el valor diferencial de la universidad está también en la experiencia del profesor y su capacidad para mostrar cómo los conocimientos se trasladan al mundo profesional y pueden transformar la vida del estudiante.
La tecnología puede ser aliada de este proceso. Desde el Centro de Profesores TALENT se impulsa el uso de herramientas de inteligencia artificial para convertir materiales académicos en podcasts, infografías, videos, tarjetas interactivas o cuestionarios, además de promover un uso crítico de la IA. No solamente obtener una respuesta, sino contrastarla, verificarla y reflexionar sobre el propio proceso de pensamiento.
Sin embargo, el éxito académico va más allá de la tecnología y las calificaciones. La Mtra. Nathaly Pérez subraya que en el aprendizaje intervienen tanto procesos cognitivos como factores afectivos, además de hábitos, constancia y trabajo. También influye el contexto particular de cada universitario, como sus condiciones familiares, económicas, de traslado o el proceso de vivir de manera independiente.
Por ello, ante una pérdida de motivación, la especialista recomienda comenzar con la introspección y la autoevaluación para identificar qué está ocurriendo, aceptar la necesidad de apoyo cuando sea necesario y ser constante en ese acompañamiento.
En este escenario, la motivación universitaria no depende de un solo elemento. Surge del equilibrio entre propósito, hábitos, bienestar, acompañamiento, metodologías pertinentes y una educación capaz de demostrar al estudiante que aquello que aprende tiene sentido más allá del aula.

