

Compartir la rosca de Reyes entre familia y seres queridos es una de las tradiciones más arraigadas de la cultura mexicana y, año con año, representa una de las temporadas más importantes para las panaderías. No obstante, en los últimos años ha cobrado mayor protagonismo la venta —e incluso reventa— de este producto a través de grandes cadenas comerciales.
Al respecto, el presidente del Grupo de Industriales Panaderos (GIPAN), Óscar Salado Gómez, se pronunció sobre el impacto comercial que esto genera y, contrario a la percepción de que pudiera afectar negativamente a las panaderías tradicionales, destacó que también existen efectos positivos para el sector.
“Al viralizarse o mostrarse las roscas de reyes en cualquier centro comercial, nos ayuda, es publicidad gratis. Por ejemplo, a veces nos dicen que bimbo es nuestra competencia o nuestros enemigos, pero no, hablar de pan nos beneficia a todos. Cuando algún compañero no está trabajando bien, eso sí nos pega” opinó.
Además, el líder del gremio confió en que la población sabe distinguir entre roscas de distinta calidad, privilegiando aquellas que se elaboran el mismo día, con ingredientes frescos y de manera artesanal por panaderos con años de experiencia.
“La gente sigue prefiriendo pan tradicional, ir a la panadería por su rosca de reyes y vivir la experiencia, porque además se llevan otros productos, que, además, son recién hechos, sin conservadores, más frescos y con muchas promociones dentro de las diferentes panaderías” consideró.
El llamado a la población desde el sector panadero es a consumir pan y privilegiar lo local, donde se garantiza calidad, higiene y una nutrición adecuada, además de un mejor sabor y un beneficio directo para la economía de cientos de familias que continúan dependiendo de estos negocios tradicionales.