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“Carboneros”: la memoria del oficio que dio vida a Monte Grande, en la Sierra Fría

Publicado el 27 de octubre, 2026
“Carboneros”: la memoria del oficio que dio vida a Monte Grande, en la Sierra Fría

Por Joaquín Marín

El cortometraje documental Carboneros, realizado por Constantino Pérez en colaboración con el biólogo Carlos López Romo, recupera los testimonios de los habitantes mayores de Monte Grande, comunidad indígena ubicada en la Sierra Fría, en el municipio de Jesús María, Aguascalientes. Presentado este lunes en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, la producción reconstruye la historia de una comunidad marcada por la elaboración de carbón vegetal y el aprovechamiento de los recursos forestales, pero también por su relación con el entorno y los esfuerzos por conservarlo. Monte Grande mantiene, además, una forma particular de propiedad comunal, en la que las tierras pertenecen colectivamente a sus habitantes.

Uno de los ejes centrales del documental, que se produce bajo el amparo de la iniciativa PACMyC, es la importancia del oficio de carbonero como parte de la identidad y la memoria colectiva de Monte Grande. Los testimonios revelan cómo este conocimiento se transmitió de generación en generación, de padres a hijos, como una actividad que exigía esfuerzo físico, paciencia y dedicación. Antes de la llegada de herramientas más modernas, la tala de árboles y el corte de leña se realizaban con hachas, lo que convertía el trabajo en una labor especialmente demandante. Pese a las dificultades, los protagonistas recuerdan el oficio con aprecio, tanto por el sustento económico que les proporcionaba como por el vínculo que construyeron con él.

El documental también aborda los cambios que transformaron esta actividad con la llegada del gas doméstico y su creciente accesibilidad. Conforme este combustible comenzó a sustituir al carbón en los hogares, la demanda disminuyó y el oficio perdió parte de su relevancia económica. Para los habitantes entrevistados, la transición no fue sencilla. Algunos recuerdan que incluso el sabor de los alimentos cambió al dejar de cocinar con carbón, una anécdota que permite dimensionar hasta qué punto esta práctica formaba parte de su vida cotidiana.

A través de las voces de sus protagonistas, Carboneros también muestra que esta labor no era exclusiva de los hombres. Algunos habitantes comenzaron a trabajar desde muy jóvenes, mientras que las mujeres participaban en tareas fundamentales, como vigilar las pilas de carbón, conocidas en la comunidad como «monas». El documental muestra este proceso desde la tala y el acomodo de la madera hasta el encendido y la cobertura con tierra para controlar la combustión. De esta manera, permite conocer un oficio cuyo aprendizaje dependía de la experiencia y de los conocimientos transmitidos a lo largo de los años.

Más allá del trabajo de los carboneros, el cortometraje se adentra en el imaginario cultural de Monte Grande mediante relatos y leyendas que siguen presentes en la memoria de sus habitantes, entre ellas las de Las Tres Marías y El Pecheras. Estas historias muestran cómo la tradición oral continúa formando parte de la identidad comunitaria y encuentra en la relación cotidiana con la sierra un espacio para mantenerse viva.

Uno de los aspectos más valiosos de la producción es la manera en que sus protagonistas hablan de la Sierra Fría. Para ellos, el bosque representa mucho más que un recurso natural: es un espacio de tranquilidad, una fuente de sustento y un lugar ligado a sus recuerdos. En sus testimonios se percibe una relación de respeto y pertenencia que permite comprender la importancia de preservar el entorno sin desligarlo de la historia de quienes lo habitan.

En el apartado audiovisual, Constantino Pérez realiza un trabajo destacado. La fotografía ofrece imágenes de los paisajes de la Sierra Fría y de la propia comunidad de Monte Grande, con especial atención a las vistas nocturnas del cielo estrellado. Estos momentos aportan una dimensión contemplativa al documental y acompañan los testimonios sin restarles protagonismo. Por su parte, la banda sonora incorpora cantos grabados en la misma comunidad, que refuerzan la identidad cultural de la obra, además de incluir canciones conocidas reinterpretadas para la producción. La combinación de imagen y sonido contribuye a construir una atmósfera que acerca al espectador a la vida y las tradiciones de la comunidad.

Carboneros es un cortometraje recomendable por su capacidad para recuperar y visibilizar la historia de una comunidad aguascalentense cuyo patrimonio cultural merece mayor atención. A través de los recuerdos de sus habitantes, la producción demuestra que los oficios tradicionales no solo representan formas de trabajo, sino también conocimientos, costumbres y maneras de entender el mundo que pueden perderse con el paso del tiempo. 

Este documental, con una duración aproximada de 20 minutos, invita a reconocer la riqueza histórica y cultural que existe en las comunidades indígenas y rurales de Aguascalientes. 

 

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