

Esta es una guía de las “no democracias” que participan en las Olimpiadas de Invierno de este año.
Freedom House ha designado a cada uno de estos 36 países como “no libres” o “parcialmente libres”. Así pues, en términos etimológicos, y en la mayor parte de los círculos académicos, estas naciones son -escucha esto- “dictaduras”, y sus dirigentes son “dictadores”. Por supuesto, estas Olimpiadas se llevan a cabo en Pyeongchang, Corea del Sur, en el marco de un enfrentamiento geopolítico con Corea del Norte.
Un breve antecedente: En las Olimpiadas de Invierno de 2018 compiten 92 países, más que nunca en la historia. Treinta y seis de ellos carecen de plena libertad, lo que significa que carecen de democracia, lo que significa que son “no democracias”, lo que significa -¡horror!- que, *técnicamente*, pueden ser descritos como dictaduras; ya sabes, esa cosa perversa en la que, presuntamente, Estados Unidos está destinada a convertirse si no resuelve su “crisis” o revierte su “retroceso”.
Freedom House hace una evaluación de 195 países, de los cuales, 55 por ciento puede considerarse “no democrático”. Además, 61 por ciento de la población mundial cae en esta categoría. Dichas cifras han estado aumentando gradualmente en los últimos 12 años.
De los 49 países calificados como “no libres”, hay 12 que Freedom House considera como “lo peor de lo peor”. De ello, 10 jamás han competido en una Olimpiada de Invierno.
Esas naciones incluyen a Siria, Sudán del Sur, Turkmenistán, Guinea Ecuatorial, Arabia Saudita, Somalia, Sudán, República Centroafricana, Libia y Eritrea (¡la cual ha hecho su debut este año! Igual que otros cinco primerizos “menos opresivos”, que incluyen a Ecuador, Kosovo, Malasia, Nigeria y Singapur). Los últimos dos en la lista -Corea del Norte y Uzbekistán- suelen participar de manera habitual en los juegos invernales.
De las 36 dictaduras de esta muestra, 25 son “parcialmente libres”, y 11 son “no libres”. Estas naciones han enviado un total de 447 atletas en contingentes que abarcan desde uno, en representación de Azerbaiyán hasta los 169 que marcharon bajo la bandera del gran estado de los “Atleta Olímpicos de Rusia”.
Veintitrés han envidado tres o menos atletas. Veintiuno solo compiten en esquí alpino o de fondo (o ambos). La delegación de Estados Unidos incluye a 244 atletas y es la más diversa en la historia de los equipos invernales estadounidenses.
Solo dos países participantes celebran elecciones ejecutivas regulares (Marruecos y Eritrea), similares a las próximas “competencias” recién anunciadas en Egipto y Venezuela. Once dictadores de la muestra encaran “elecciones” este año, incluido Vladimir Putin. ¿Me pregunto quién ganará esos comicios?
Una nota breve: Esta tabla solo tiene fines ilustrativos y su única intención es enriquecer tu experiencia como espectador olímpico, así que no presupongas que tiene una validez científica ineluctable.
La relación causal entre autoritarismo y corrupción es turbia, en el mejor de los casos, y recuerda que la correlación estadística no equivale a causación. Si tuviera que contestar la pregunta de dirección causal, mi respuesta sería “ambas”, pero puedes sacar tus propias conclusiones.
Analicé otros indicadores como PIB (nominal, paridad de poder adquisitivo, y per cápita), población, y el Índice de Desarrollo Humano, todos los cuales están estrechamente relacionados con la cantidad de atletas que inscribe un país. También estudié los cálculos de las finanzas ilícitas de distintos grupos, como Global Financial Integrity (GFI). Corrí algunos modelos de regresión muy genéricos y, de manera nada sorprendente, encontré que, debido a la fuerte correlación, las percepciones de corrupción (el Estudio de Transparencia Internacional) y las finanzas ilícitas son mejores predictores que cualquier medida de autoritarismo y viceversa.
De nueva cuenta, en los modelos logísticos con un resultado binario entre las categorías “no libre” y “parcialmente libre”, la corrupción y las finanzas ilícitas son los mejores predictores de la categoría en que será colocada un país y viceversa. En este momento, estoy trabajando en un método para esclarecer de manera más precisa estas interrogantes.

Por último, si los líderes u otros se sienten avergonzados o enfurecidos al ser descritos como “dictadores” o “dictaduras”, no se lo tomen a personal; los apelativos se basan en una medida muy respetada y utilizada ampliamente. Quizá podríamos hablar de que los dirigentes de los países “no libres” son “dictadores”, mientras que los líderes de las naciones “parcialmente libres” son “líderes no democráticos”, pero eso es entrar en minucias.
En alguna parte debe haber un punto cero. La mayor parte de las medidas para democracia tienen una alta correlación.
Instrucciones: Lee y comparte esta guía (aquí puedes encontrar una versión para impresión). Consérvala contigo durante las ceremonias de apertura y clausura, y consúltala a menudo, tal vez durante algunos de los comerciales más aburridos. Me lo agradecerás después.
Clay R. Fuller es miembro Jeane Kirkpatrick de American Enterprise Institute.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

