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Empresarios de Playas de Rosarito revisan con autoridades estatales avances de la Estrategia Estatal de Seguridad 2026; advierten que la prevención, la inteligencia y el combate a la extorsión serán claves para sostener la competitividad del municipio

Publicado el 18 de mayo, 2026
Empresarios de Playas de Rosarito revisan con autoridades estatales avances de la Estrategia Estatal de Seguridad 2026; advierten que la prevención, la inteligencia y el combate a la extorsión serán claves para sostener la competitividad del municipio
Empresarios de Playas de Rosarito revisan con autoridades estatales avances de la Estrategia Estatal de Seguridad 2026.

Playas de Rosarito, Baja California. — En un municipio cuya economía depende en buena medida del turismo, la actividad inmobiliaria, los servicios, la gastronomía, la vida nocturna y la confianza de visitantes nacionales y extranjeros, la seguridad pública dejó de ser un asunto exclusivo de las corporaciones policiales para convertirse en una condición básica de competitividad, inversión y estabilidad social.

Bajo esa premisa, el Consejo Coordinador Empresarial de Playas de Rosarito, encabezado por su presidente, el Lic. Juan A. Santana Bosquett, llevó a cabo su 5ta Sesión Ordinaria, un encuentro orientado a fortalecer la coordinación entre el sector empresarial y las autoridades responsables de la seguridad pública en Baja California.

La reunión contó con la participación del General Laureano Carrillo Rodríguez, Secretario de Seguridad Pública del Estado, así como del C.P. Octavio Sandoval, Coordinador Estatal del CCE, con quienes se revisaron avances de la Estrategia Estatal de Seguridad 2026, particularmente en temas de prevención, inteligencia, profesionalización policial, combate al cibercrimen y atención a delitos que afectan directamente a la ciudadanía y al sector productivo.

La sesión no ocurre en un contexto menor. Playas de Rosarito forma parte de la zona metropolitana en su vecindad con Tijuana y mantiene una dinámica fronteriza compleja: es destino turístico, corredor inmobiliario, punto de tránsito regional, municipio costero con alta afluencia de visitantes de California y, al mismo tiempo, territorio expuesto a fenómenos delictivos que se han extendido en distintos municipios de Baja California.

De acuerdo con la información oficial del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la incidencia delictiva se mide a partir de carpetas de investigación iniciadas por las fiscalías y procuradurías estatales; en el caso de Baja California, la Secretaría de Seguridad Ciudadana estatal también dispone de herramientas para consultar delitos registrados por municipio, colonias, horarios y principales modalidades delictivas.

Rosarito: municipio turístico bajo presión delictiva
Playas de Rosarito no puede analizarse únicamente como un destino de playa. Su ubicación estratégica, al sur de Tijuana y dentro de la franja costera de Baja California, lo coloca en una dinámica económica y social particularmente sensible.

El municipio combina turismo de fin de semana, residentes binacionales, desarrollo inmobiliario, comercio, servicios, restaurantes, bares, hoteles, transporte y una población que ha crecido de manera acelerada en las últimas décadas.

Según datos demográficos disponibles, el municipio de Playas de Rosarito registró una población superior a los 126 mil habitantes en el Censo 2020, con una extensión territorial de poco más de 513 kilómetros cuadrados. Su cercanía con Tijuana, su conectividad con la carretera escénica y su vocación turística lo convierten en un punto relevante para la economía regional.

Sin embargo, esa misma vocación lo vuelve vulnerable. En municipios turísticos, la inseguridad no sólo afecta a las víctimas directas; también deteriora la percepción pública, inhibe inversiones, reduce la afluencia de visitantes, encarece la operación de negocios, presiona a hoteles y restaurantes, afecta al comercio formal y genera incertidumbre entre familias, trabajadores y empresarios.

Entre los delitos que más preocupan al sector productivo se encuentran los robos a comercio, robos a casa habitación, robos de vehículo, lesiones, homicidios, narcomenudeo, amenazas, extorsión, cobro de piso, delitos patrimoniales y nuevas modalidades de fraude digital. A ello se suma la necesidad de atender zonas con alta movilidad turística, corredores comerciales, colonias periféricas, áreas de bares y restaurantes, playas, accesos carreteros y puntos de concentración de visitantes.

La preocupación empresarial no es aislada. En Baja California, los organismos ciudadanos y empresariales han insistido en que la seguridad debe medirse con indicadores verificables, no únicamente con discursos oficiales. La propia Secretaría de Seguridad Ciudadana estatal reconoce que la incidencia delictiva registrada permite analizar la problemática por municipio, delito, colonia, día y horario, lo cual resulta fundamental para diseñar estrategias focalizadas.

Extorsión y cobro de piso: la amenaza silenciosa contra la economía local
Uno de los puntos más relevantes de la sesión fue el análisis del compromiso para erradicar la extorsión. Este delito, particularmente en su modalidad presencial o mediante amenazas indirectas, representa una de las formas más graves de afectación al sector empresarial.

La extorsión no siempre se denuncia. En muchos casos opera bajo miedo, presión psicológica, amenazas contra propietarios, empleados o familiares, y una percepción de impunidad que inhibe la denuncia formal. En municipios turísticos, el daño puede ser doble: por un lado, afecta directamente a negocios pequeños y medianos; por otro, genera un clima de riesgo que puede proyectarse hacia visitantes, inversionistas y operadores turísticos.

Para Playas de Rosarito, donde una parte importante de la economía depende de restaurantes, comercios, servicios turísticos, bares, hoteles, eventos, renta vacacional, transporte y actividad inmobiliaria, permitir que la extorsión avance equivaldría a golpear la base económica del municipio.

Por ello, la postura del CCE Rosarito adquiere relevancia pública: no se trata sólo de acompañar a la autoridad, sino de exigir resultados, establecer canales de comunicación, construir confianza con los empresarios y promover mecanismos seguros de denuncia, seguimiento y prevención.

Tecnología, inteligencia y cibercrimen: Nuevos retos para la seguridad municipal
Durante la sesión, se informó sobre una inversión superior a 94 millones de pesos en inteligencia y combate al cibercrimen. Este punto resulta particularmente importante porque la criminalidad ya no se expresa únicamente en la calle. Hoy también opera mediante fraudes digitales, suplantación de identidad, extorsión telefónica, amenazas por redes sociales, cobros fraudulentos, hackeos, clonación de cuentas, engaños a turistas y delitos patrimoniales cometidos a distancia.

Para un municipio con alta presencia turística y población binacional, la seguridad digital debe ser parte de la agenda pública. Hoteles, restaurantes, agencias inmobiliarias, prestadores de servicios, comercios y visitantes pueden ser blanco de fraudes, reservaciones falsas, extorsiones virtuales o campañas de desprestigio que afectan la reputación del destino.

La inversión tecnológica, sin embargo, sólo será efectiva si se traduce en capacidades operativas reales: análisis de información, reacción rápida, investigación criminal, coordinación con fiscalías, interoperabilidad entre corporaciones, protección a víctimas y resultados medibles.

En ese sentido, el CCE Rosarito puede desempeñar un papel estratégico como puente entre el sector privado y las instituciones de seguridad. Su labor no sustituye a la autoridad, pero sí puede ayudar a ordenar información, detectar patrones, canalizar reportes, promover prevención y exigir seguimiento institucional.

Profesionalización policial: condición indispensable para recuperar confianza
Otro de los puntos revisados fue el fortalecimiento policial, particularmente los nuevos esquemas de profesionalización y mejora de condiciones para los agentes. Este tema es central para cualquier estrategia de seguridad seria.

No hay prevención efectiva sin policías capacitados, evaluados, equipados, supervisados y con condiciones laborales dignas. Tampoco hay confianza ciudadana si las corporaciones carecen de controles internos, protocolos claros, capacidad de investigación, proximidad social y mecanismos de rendición de cuentas.

En municipios como Playas de Rosarito, donde la policía local tiene contacto directo con residentes, comerciantes, turistas y visitantes extranjeros, la profesionalización policial no es un tema administrativo: es un componente de imagen pública, competitividad turística y gobernabilidad.

La seguridad de un destino turístico se construye desde la experiencia cotidiana: que el visitante pueda caminar, consumir, trasladarse, hospedarse y regresar sin incidentes; que el comerciante pueda operar sin amenazas; que el ciudadano pueda denunciar sin miedo; y que el empresario pueda invertir sin sentir que está solo frente al delito.

La importancia del CCE Rosarito como interlocutor empresarial
El Consejo Coordinador Empresarial de Playas de Rosarito se ha consolidado como una instancia clave de interlocución entre el sector productivo y las autoridades. Su importancia radica en que agrupa, representa y articula preocupaciones de distintos sectores económicos que, aunque diversos, comparten una misma necesidad: seguridad para trabajar, invertir y generar empleo.

Bajo el liderazgo del Lic. Juan A. Santana Bosquett, el CCE Rosarito ha impulsado una agenda de diálogo permanente con autoridades estatales y municipales, orientada no sólo a denunciar problemas, sino a construir mecanismos de colaboración.

Esa labor es relevante porque la seguridad pública requiere información territorial, participación ciudadana y corresponsabilidad institucional. Los empresarios conocen de primera mano los horarios de mayor riesgo, las zonas vulnerables, las afectaciones a comercios, los cambios en la dinámica turística, los problemas de movilidad, los puntos de conflicto y las modalidades delictivas que muchas veces no aparecen de inmediato en las cifras oficiales.

Por ello, una mesa empresarial de seguridad bien articulada puede convertirse en un instrumento de prevención, diagnóstico y seguimiento. Su valor no está únicamente en reunirse con autoridades, sino en sostener una agenda continua, documentar problemáticas, exigir indicadores y acompañar soluciones.

Octavio Sandoval y la coordinación estatal del CCE
La presencia del C.P. Octavio Sandoval, Coordinador Estatal del CCE, también envía un mensaje político y empresarial relevante: la seguridad de Rosarito no puede verse como un asunto aislado, sino como parte de una agenda estatal.

Baja California enfrenta desafíos comunes en sus municipios: delitos patrimoniales, violencia de alto impacto, extorsión, robo, narcomenudeo, movilidad criminal entre ciudades, afectaciones al transporte, riesgos para la industria, presión sobre comercios y una percepción ciudadana que exige resultados.

En ese contexto, la coordinación estatal de los CCE permite elevar las preocupaciones locales a una agenda regional. Lo que ocurre en Rosarito impacta a Tijuana; lo que ocurre en Tijuana repercute en Tecate, Ensenada y Mexicali; y lo que afecta la seguridad de la región termina impactando la imagen de Baja California ante inversionistas, turistas y socios binacionales.

Seguridad y competitividad: dos agendas inseparables
Para Rosarito, la seguridad no es sólo una política pública: es una condición de mercado. Un destino inseguro pierde visitantes. Un comercio extorsionado pierde capacidad de operar. Un empresario amenazado deja de invertir. Una familia con miedo modifica su vida cotidiana. Una ciudad con percepción negativa pierde atractivo frente a otros destinos.

Por eso, la agenda impulsada por el CCE Rosarito debe entenderse como una defensa de la economía local. La tranquilidad de las familias y la competitividad de las empresas no son objetivos separados; forman parte de una misma ecuación.

La seguridad permite que haya consumo, empleo, inversión, turismo, desarrollo inmobiliario y confianza. La inseguridad, por el contrario, genera costos ocultos: contratación de seguridad privada, reducción de horarios, cierre de negocios, pérdida de clientes, baja ocupación turística, aumento de seguros, menor inversión y deterioro del tejido social.

Una mesa permanente, no una reunión aislada
El mensaje central de la sesión fue claro: el CCE Rosarito mantendrá una mesa de diálogo permanente con las autoridades. Esa continuidad será clave para que los acuerdos no queden sólo en declaraciones públicas.

El reto será convertir la coordinación en resultados verificables: reducción de delitos, atención a denuncias, operativos focalizados, presencia preventiva en zonas turísticas, combate real a la extorsión, mejora en tiempos de respuesta, seguimiento a carpetas de investigación y comunicación efectiva con comerciantes y ciudadanos.

El liderazgo del Lic. Juan A. Santana Bosquett al frente del CCE Rosarito apunta precisamente a esa ruta: construir una relación institucional con las autoridades, pero sin renunciar a la exigencia de resultados. La colaboración empresarial no debe confundirse con complacencia; su función es coadyuvar, observar, proponer y señalar cuando las estrategias no estén dando los resultados esperados.

Rosarito necesita seguridad para seguir siendo destino de inversión y vida
Playas de Rosarito tiene condiciones únicas: ubicación estratégica, vocación turística, identidad costera, cercanía con California, atractivo inmobiliario y una comunidad empresarial que ha demostrado capacidad de organización. Pero esas fortalezas requieren un piso mínimo de seguridad.

La reunión del CCE Rosarito con autoridades estatales representa un paso importante, pero también abre una responsabilidad mayor: sostener la coordinación, transparentar avances y mantener informada a la ciudadanía.

La inseguridad puede deteriorar rápidamente la confianza pública, por ende la participación activa del sector empresarial se vuelve indispensable. Rosarito no puede esperar a que los problemas escalen para reaccionar. La prevención, la inteligencia, la profesionalización policial y el combate frontal a la extorsión deben ser prioridades permanentes.

La seguridad de Rosarito no sólo protege a sus habitantes. Protege también su economía, su imagen turística, su capacidad de atraer inversión y su futuro como uno de los municipios costeros más importantes de Baja California.

El reto está planteado: que la coordinación entre gobierno y empresarios se traduzca en resultados medibles, visibles y sostenidos. Porque en Rosarito, la seguridad no es un lujo; es la base para vivir, invertir y crecer. Nw

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