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Pokémon Go encuentra un nuevo campo de batalla: la privacidad

Publicado el 21 de julio, 2016
Pokémon Go encuentra un nuevo campo de batalla: la privacidad

Varias personas han permanecido fuera de la casa de Boon Sheridan durante toda la noche. El diseñador vive en una vieja iglesia de Massachusetts que ha sido designada como un “gimnasio” en el nuevo juego para teléfonos inteligentes Pokémon Go. Debido a que el juego exige que los jugadores visiten lugares en el mundo real, Sheridan ahora tiene que lidiar con personas que se detienen periódicamente fuera de su edificio para jugar.

Las cosas han llegado a tal grado que él ha comenzado a preguntarse si hay algo que la ley pueda hacer en situaciones como esta. Escribió en Twitter: “¿Acaso no tengo derechos con respecto a una locación virtual que se me ha impuesto? Los negocios tienen expectativas, pero se trata de mi hogar.” 

Es muy probable que este problema de actividades virtuales que inciden en espacios físicos no haga más que aumentar con la creciente popularidad de la realidad aumentada de juegos como Pokémon Go, que superponen panoramas digitales sobre los reales. Sin embargo, puede haber una forma de hacer frente a esto antes de que se convierta en un grave problema legal para muchas personas.

Pokémon Go alienta a los jugadores a interactuar con su entorno real utilizando mapas realistas de sus alrededores como parte del juego. Ciertos monumentos, lugares de interés y edificios públicos están etiquetados como “tiendas”, donde los jugadores pueden recolectar objetos, y algunos espacios públicos, entre ellos, iglesias, parques y negocios están etiquetados como “gimnasios”, donde los usuarios pueden combatir unos con otros.

Este elemento de etiquetado ha suscitado algunas cuestiones legales muy interesantes con respecto a la función de la realidad aumentada. Niantic, el desarrollador del juego, utiliza una combinación de datos de Google Maps y etiquetas generadas por los usuarios, recopiladas a partir de un juego más antiguo llamado Ingress. Estos datos se utilizan para identificar lugares de la vida real como una parada o como un gimnasio. Sin embargo, ¿qué sucede cuando los datos identifican erróneamente una casa como un lugar público, como le ocurrió a Sheridan?

Resulta que Niantic ofrece a las personas la oportunidad de señalar problemas con una ubicación. Y en el panorama general de las cosas, el hecho de que la casa de una persona sea etiquetada erróneamente en un juego no parece algo que merezca nuevas leyes, particularmente cuando el desarrollador ofrece corregir el error. Sin embargo, Pokémon Go es tan sólo el inicio. Este juego ha demostrado las posibilidades de la realidad aumentada para atraer a un público muy grande, por lo que podemos esperar que surjan muchas otras aplicaciones de esta tecnología.

El enorme éxito de los juegos basados en ubicaciones podría generar una gran cantidad de imitadores, por lo que podemos esperar que una nueva generación de juegos de realidad aumentada llegue muy pronto a las tiendas de aplicaciones. Y las posibilidades de la tecnología también van más allá de los juegos, por lo que también podemos esperar más aplicaciones de uso general de geoetiquetado e interacción basada en una ubicación, especialmente con el crecimiento de la tecnología vestible, como los dispositivos que dan seguimiento a la actividad física de una persona. Podemos imaginar que pronto tendremos un mundo en el que todas las casas, todos los autos y todas las personas tendrán una etiqueta virtual llena de datos. Las posibilidades de innovación en esta área son sorprendentes.

Sin embargo, ¿qué ocurriría si tu casa es etiquetada en una base de datos mundial sin tu autorización y tú valoras mucho tu privacidad, por lo que no deseas que ningún transeúnte sepa que vives ahí? ¿O qué pasaría si una base de datos sensibles para efectos comerciales identifica a tu negocio con datos incorrectos y no puedes ponerte en contacto con el desarrollador o éste se rehúsa a corregir dicha información? Es posible que las personas que busquen negocios en tu área te pasen por alto y acudan con un competidor que aparezca etiquetado correctamente. Y lo que es aún más preocupante, ¿qué pasaría si tu casa fue ocupada previamente por un delincuente sexual y estuviera etiquetada con esa información en una base de datos desactualizada?

Estos problemas podrían ir mucho más allá de lo que ocurre en la casa de Sheridan. Estos casos pueden tener efectos negativos reales en las vidas de las personas o en las posibilidades de negocios.

Las probabilidades de que ocurran problemas serán mayores con el lanzamiento de aplicaciones que permitan que los usuarios etiqueten ellos mismos edificios públicos o privados. ¿Por qué habrían de molestarse los trolls y abusadores en pintar una casa con aerosol si pueden geoetiquetarla maliciosamente? La pintura se desvanece, pero los datos podrían ser más difíciles de eliminar.

Mi propuesta consiste en extender las leyes de protección de datos hasta los ámbitos virtuales. Actualmente, la protección de datos es estrictamente personal debido a que se relaciona con cualquier información acerca de una persona específica, conocida como “el sujeto de los datos”. Esta persona tiene distintos derechos, por ejemplo, a tener acceso a sus propios datos y rectificar y eliminar cualquier información que sea inexacta o excesiva.

Proteger a los objetos

De acuerdo con mi propuesta, los derechos de la persona permanecerán sin cambios, pero las leyes contendrían una nueva definición, referida al objeto de los datos. Este concepto se refiere a los datos relacionados con una ubicación específica. Los derechos de los objetos de los datos serían considerablemente más limitados que los de los sujetos de los datos. Sin embargo, el hecho de clasificar a estos elementos de esta manera aprovecharía los mecanismos de protección de datos que ya existen para los casos en los que una persona esté ligada intrínsecamente con una ubicación.

En otras palabras, el simple hecho de etiquetar una ubicación en una base de datos de realidad aumentada no violaría la protección de datos. Sin embargo, etiquetar erróneamente una ubicación como un espacio público en una forma que pudiera incidir en el disfrute de las personas con respecto a esa ubicación podría provocar una acción legal por parte del organismo regulador para hacer que la etiqueta fuera corregida, retirada o incluso eliminada. Esto sería especialmente útil en el caso de espacios privados como la casa de Sheridan. Si el desarrollador de la aplicación no realiza un cambio en los datos, el dueño de la propiedad podría hacer una solicitud a la autoridad de protección de datos, la cual, a su vez, obligaría a los desarrolladores a modificar los datos o, en su defecto, enfrentar multas.

Existen límites a esta propuesta. Un régimen de esta naturaleza sólo se aplicaría a las empresas cuya sede se encuentre en el mismo país que el organismo regulador de la protección de datos. De esta manera, por ejemplo, los países europeos no podrán obligar a Niantic a realizar cambios a las etiquetas de Pokémon Go debido a que la empresa tiene su sede en Estados Unidos. También deberá haber restricciones estrictas sobre qué es exactamente lo que se considera un objeto de los datos y de lo que vale la pena corregir o eliminar, pues de otra manera, el sistema podría ser utilizado de manera abusiva.

Sin embargo, hay algo que ya es seguro: Pokémon Go es apenas el inicio de un nuevo mundo de aplicaciones de datos basados en ubicaciones, y necesitamos hallar mejores formas de proteger nuestros derechos digitales en ese ámbito.

Publicado en cooperación con Newsweek /Published in cooperation with Newsweek

Este artículo fue publicado originalmente enThe Conversation. Lee el artículo original.

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