

Cuando una persona adquiere la
ciudadanía automáticamente se convierte en política porque si quienes están en el
poder no hacen bien su tarea los ciudadanos tampoco la han hecho bien si los
siguen apoyando, si no los sustituyen o se proponen a sí mismo como una
alternativa para gobernar por considerarse capaces de hacerlo, planteó el
escritor y filósofo Fernando Savater, en su conferencia denominada “La literatura
como alegría y salvación en el arte de educar,” ofrecida en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.
“Los políticos no son unos seres
aparte venidos a lo mejor de otro planeta para trastornar nuestras vidas, sino
que los políticos son como nosotros es decir, los que nosotros hemos elegidos,
los que mandan son aquellos a los que nosotros les hemos mandado mandar aunque
a veces se les olvida”.
Para el pensador, las personas en
las sociedades democráticas deben ser formadas como si fueran a ser
gobernantes, porque tal vez en algún momento lo sean y si no llegaran a serlo,
serán ciudadanos y ese estado también requiere de un cierto nivel de educación
para intervenir en las decisiones que dan rumbo a la sociedad.
Sin embargo, ser político tiene
también sus riesgos principalmente si se piensa en introducirse en el sistema
para contradecir las formas en que hasta ahora se han llevado las cosas, tiene
mucho de incomodidad, por lo tanto se requiere ser honrado, claro en ideas en
cuanto a la ciudadanía y paciencia.
“Es fácil tener un momento de
furor político, pero lo difícil es mantenerse a lo largo del tiempo,
trabajando, insistiendo, atendiendo actividades subalternas, reuniones, yo creo
que todo eso es lo que hay que desarrollar”.
Para Savater educar es un arte
que no se limita a formar personas laboralmente sino que implica perpetuar
aquello que se considera verdaderamente humano, “porque la humanidad no es un
acto genético, es una conquista cultural que debiera estar accesible no solo para
quienes tienen recursos sino para todas las personas”, expresó el filósofo.
“Nos hacemos humanos unos a
otros, todos de alguna forma repartimos humanidad a nuestro alrededor y la
recibimos de los demás, educar por lo tanto es formar seres humanos completos…
capaces de buscar una vida buena humana”.
Y dentro del proceso educativo
está la literatura que según el autor sirve para multiplicar el alma y las
posibilidades de la vida, para optar por vías diferentes, unas muy cercanas a
lo que la persona vive y otras completamente opuestas, que sirve además porque
tiene una dosis de humor y la vida a pesar de las tragedias hay que tomarla con
un poco de humor.
“Es importante tener un alma
múltiple, un alma compleja, no ser un ser digamos que sólo sabe lo que pasa
alrededor de su casa, lo que pasa… esas obsesiones con la identidad, con ser
todos iguales… lo importante es ser un poco exiliado siempre en su propio país,
ser diferente a los suyos”.

