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Histórico códice azteca regresa temporalmente a México gracias a préstamo de Francia

Publicado el 17 de septiembre, 2026
Histórico códice azteca regresa temporalmente a México gracias a préstamo de Francia
(AFP)

Escenas de poder y muerte en la antigua Tenochtitlán, la llegada de los conquistadores españoles, traiciones y decadencia son algunos de los episodios que relata el histórico Códice Azcatitlán. El documento, elaborado en el siglo XVI, puede ser visto nuevamente en México gracias a un préstamo de Francia, país que mantiene su custodia.

El gobierno mexicano reclama desde hace años la restitución del códice, una crónica histórica elaborada por artistas indígenas después de la caída del imperio mexica bajo el dominio español.

Hasta el 31 de diciembre, dos folios del documento permanecerán exhibidos dentro de una urna de vidrio en el Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México.

“¿No sientes la energía?”, preguntó Emilia Mendoza, integrante de la comunidad indígena hñähñu, mientras observaba el códice durante la inauguración. “Nos escondieron nuestra historia, nos la robaron”, dijo a AFP. Para ella, la exhibición representa “una batalla ganada, un primer paso hacia la restitución de estos libros que viven en otros países”.

El pueblo hñähñu, originario del estado de Hidalgo, también ha solicitado la devolución del Códice Borbónico, conservado en la Asamblea Nacional de Francia. El documento contiene las “fórmulas” del ritual mexica del Fuego Nuevo, cuya celebración está prevista para 2027.

La presidenta Claudia Sheinbaum pidió el año pasado la devolución de ambos códices durante la visita a México del presidente francés Emmanuel Macron.

Francia sostiene que no puede restituirlos por razones legales. Sin embargo, un grupo de trabajo creado después de aquella visita permitió concretar este primer acuerdo: una exposición simultánea del Códice Azcatitlán en México y del Códice Boturini en Francia, en el marco de los 200 años de relaciones bilaterales.

“Es reunir a un pueblo con su memoria”, señaló el canciller Roberto Velasco durante la inauguración. “México podrá contemplar el Códice Azcatitlán”, cuyos pictogramas, dijo, representan “nuestra historia, la voz escrita de nuestros antepasados y la raíz profunda de nuestra identidad”.

Éxodo, esplendor y declive

Francia conserva alrededor de 70 manuscritos pictográficos originales, entre códices y otros documentos de tradición mesoamericana. Entre ellos se encuentran el Azcatitlán y el Borbónico, este último relacionado con los calendarios adivinatorios y solares de la civilización mexica.

Se cree que el Códice Borbónico fue robado durante la época napoleónica de la biblioteca de El Escorial, en España.

Los códices pueden ser pictográficos, alfabéticos o combinar ambos sistemas. Estos documentos registran la historia, los rituales y las creencias de los pueblos del actual territorio mexicano antes y después de la llegada de los españoles en el siglo XVI.

Con colores rojos, azules, verdes y amarillos, el Azcatitlán representa guerreros con penachos, ceremonias religiosas y templos piramidales. También relata la migración desde la mítica Aztlán, la fundación de México-Tenochtitlán y la caída del imperio en 1521 frente a los conquistadores españoles y sus aliados indígenas.

El documento fue elaborado sobre papel europeo y sus páginas enfrentadas permiten formar escenas panorámicas. La exposición, que también incluye otros códices, ya comenzó a recibir visitantes.

“Tenerlo es algo que se merece el país”, dijo Karen Trejo, etnohistoriadora de 28 años. “Si es de México, ¿por qué no está en México?”.

De mano en mano

El Códice Azcatitlán sobrevivió durante siglos pasando de un propietario a otro y cruzando distintos países. En algún momento llegó a Italia, de donde el virreinato de la Nueva España lo recuperó en 1743.

Posteriormente salió de un resguardo oficial en circunstancias que no están especificadas y pasó por manos de varios historiadores hasta llegar al investigador francés Joseph Aubin.

En 1848, Aubin trasladó a Francia su colección de documentos indígenas, incluido el códice.

En 1889, los documentos fueron adquiridos por el coleccionista franco-mexicano Eugène Goupil. Tras su muerte, su viuda donó la colección a la Biblioteca Nacional de Francia en 1898, con la condición de que permaneciera íntegramente en esa institución pública.

La Asamblea Nacional y la Biblioteca Nacional de Francia sostienen que la posesión de estas piezas históricas es legal.

En mayo, el Parlamento francés aprobó una ley para facilitar la restitución de obras expoliadas durante la colonización, pero el Códice Azcatitlán y el Códice Borbónico no fueron incluidos en ella.

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