

El debate en torno a la Inteligencia Artificial (IA) ha evolucionado con rapidez, partiendo de la fascinación inicial para llegar hasta la adopción acelerada, y ahora hacia una etapa donde predomina el criterio en su uso.
Para especialistas del medio tecnológico, como los de la empresa Seguritech, el verdadero reto ya no reside en desarrollar sistemas más sofisticados, sino en establecer mecanismos de gobernanza que permitan aprovechar su potencial sin comprometer la responsabilidad social y operativa.
En los últimos años, la IA ha dejado de ser una herramienta experimental para convertirse en un componente clave en la toma de decisiones; por ejemplo, de acuerdo con estudios de McKinsey & Company, más del 50% de las empresas a nivel mundial ya han integrado algún tipo de IA en sus procesos.
Ello incluye desde la automatización de cadenas de suministro hasta sistemas de recomendación en servicios financieros y de salud; sin embargo, dicha expansión ha evidenciado un problema estructural, dado que muchas de esas soluciones operan sin lineamientos claros, sin responsables definidos y con escasa supervisión.
Desde la perspectiva de Ariel Picker, CEO de Seguritech, gobernar la IA no implica frenar su avance, sino establecer límites estratégicos.
Un ejemplo concreto se observa en el sector financiero, donde algoritmos de crédito pueden optimizar tiempos de respuesta, pero también reproducir sesgos si no se supervisan adecuadamente.
En el mismo tenor, casos documentados por el Banco Mundial han señalado cómo modelos automatizados pueden excluir a ciertos grupos poblacionales si se alimentan con datos históricos sesgados.
Otro desafío relevante, explica el directivo de Seguritech, compañía líder en soluciones de misión crítica, es la opacidad de los modelos; ya que, muchos sistemas funcionan como “cajas negras”, lo que dificulta entender cómo se generan sus resultados.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la falta de explicabilidad en la IA representa uno de los principales riesgos para su adopción responsable, especialmente en sectores críticos como salud o seguridad pública.
De cara a 2026, la transición hacia una integración deliberada será clave y ello, implica diseñar sistemas donde siempre exista la posibilidad de intervención humana, así como dedicar tiempo a prever fallas y evaluar impactos secundarios, acotan desde Seguritech.
Asimismo, Ariel Picker adelanta que el liderazgo tecnológico del futuro no se medirá únicamente por la velocidad de adopción, sino por la capacidad de establecer reglas claras, asumir responsabilidades y garantizar que la innovación sea sostenible.
En este contexto, según el líder de Seguritech, la gobernanza de la IA se posiciona como un elemento indispensable, donde no se trata de limitar el desarrollo tecnológico, sino de asegurar que su implementación sea confiable, ética y socialmente aceptable en un entorno cada vez más automatizado. Nw

