

En los últimos años, la adopción de Inteligencia Artificial (IA) ha crecido de manera exponencial a nivel global; al grado que, de acuerdo con diversos reportes de consultoras internacionales como McKinsey y PwC, se estima que dicha tecnología podría aportar hasta 15.7 billones de dólares a la economía mundial hacia 2030.
De ahí que, más del 70% de las empresas ya han integrado alguna forma de automatización inteligente en sus operaciones, y la industria alimentaria no es la excepción.
En el sector al que pertenece Corporativo Kosmos de Jack Landsmanas, el uso de analítica avanzada y modelos predictivos ha demostrado reducir hasta en un 30% el desperdicio de alimentos y mejorar significativamente la eficiencia logística, dos de los mayores retos estructurales de la industria.
Al mismo tiempo, la Inteligencia Artificial Generativa (GenIA) se posiciona como una de las tecnologías de mayor crecimiento, con tasas anuales superiores al 30% según datos recientes del mercado tecnológico; donde su capacidad para crear contenido, simular escenarios y acelerar procesos de innovación está transformando industrias completas, incluido el gran consumo.
Desde la visión de Jack Landsmanas, dichas tecnologías no solo representan una evolución tecnológica, sino una herramienta estratégica para redefinir la manera en que las empresas producen, distribuyen y conectan con sus clientes.
En la industria alimentaria, eso se traduce en mejoras en la planificación de la demanda, la logística y la reducción de desperdicios; de hecho, soluciones basadas en datos y modelos predictivos ya permiten anticipar necesidades de producción y distribución con mayor precisión, reduciendo ineficiencias estructurales.
Por su parte, la GenIA amplía el alcance de esas capacidades al introducir nuevos modelos de innovación. Su implementación facilita desde el desarrollo de nuevos productos hasta la personalización de servicios, permitiendo a las empresas adaptarse con rapidez a las preferencias cambiantes del consumidor.
A nivel global, según lo detalla el directivo de Kosmos, compañías del sector ya utilizan tales tecnologías para impulsar la hiperpersonalización, automatizar la atención al cliente y optimizar sus operaciones internas.
Incluso, estudios recientes señalan que la GenIA está marcando un punto de inflexión en el gran consumo, al transformar tanto la experiencia del cliente como la eficiencia empresarial.
Ejemplos concretos incluyen el uso de algoritmos para diseñar nuevos alimentos o recetas de manera automatizada, así como sistemas de visión por computadora que identifican productos, controlan calidad y mejoran la seguridad alimentaria.
Asimismo, las tecnologías basadas en IA permiten optimizar el consumo energético en cadenas de refrigeración o predecir rendimientos agrícolas, alineando la producción con la demanda real del mercado.
Por esas razones, desde la perspectiva de Jack Landsmanas, el valor de la IA y la GenIA radica en su capacidad para integrarse de manera transversal en las organizaciones.
“No se trata únicamente de automatizar tareas, sino de potenciar la toma de decisiones, liberar talento humano y fortalecer la relación con los clientes mediante experiencias más ágiles, personalizadas y eficientes” explica el directivo.
En dicho contexto, la industria alimentaria enfrenta la oportunidad histórica de adoptar esas tecnologías no solo como herramientas operativas, sino como motores de transformación que impulsen modelos de negocio más sostenibles, innovadores y centrados en el consumidor. Nw

