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Energía nuclear y proliferación: experto de la UP Aguascalientes explica el dilema del pacto saudí

Publicado el 5 de agosto, 2026
Energía nuclear y proliferación: experto de la UP Aguascalientes explica el dilema del pacto saudí

El reciente acuerdo para impulsar el desarrollo de energía nuclear civil en Arabia Saudita, con apoyo tecnológico de Estados Unidos, representa uno de los movimientos geopolíticos más relevantes de los últimos años. Más allá de la cooperación energética, este pacto reaviva el debate sobre el equilibrio entre el acceso a fuentes de energía limpia y la prevención de la proliferación de armas nucleares.

De acuerdo con el Dr. Héctor Gilardi Velázquez, profesor investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Panamericana campus Aguascalientes, el convenio no implica que Estados Unidos otorgue un permiso especial a Arabia Saudita, sino que el desarrollo de infraestructura nuclear debe cumplir con los lineamientos y supervisión establecidos por los organismos internacionales encabezados por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

“Arabia Saudita es un socio comercial estratégico de Estados Unidos. El acuerdo contempla que la tecnología y los reactores nucleares sean estadounidenses, lo que facilita el cumplimiento de los requisitos internacionales, ya que se trata de tecnología previamente validada para uso civil”, explicó.

Uno de los puntos más delicados del acuerdo, señaló el especialista, gira en torno al enriquecimiento de uranio. Para producir electricidad, el combustible nuclear requiere un nivel de enriquecimiento cercano al 4%, suficiente para mantener una reacción controlada dentro de un reactor. Sin embargo, la misma infraestructura puede utilizarse para obtener uranio enriquecido a niveles superiores al 90%, necesario para la fabricación de armas nucleares.

“El dilema es que una planta diseñada para enriquecer uranio al 4% también puede hacerlo al 90%. La diferencia está en el tiempo de operación y en el uso que se le dé. Por eso la supervisión internacional resulta indispensable”, afirmó.

El investigador añadió que otro aspecto de vigilancia internacional es el manejo de los residuos nucleares, ya que durante el funcionamiento de una central eléctrica también se generan materiales como el plutonio, que puede emplearse con fines militares.

En este contexto, los países que desarrollan programas nucleares deben permitir inspecciones periódicas para demostrar que sus instalaciones mantienen un uso exclusivamente pacífico.

Respecto a las diferencias entre Arabia Saudita e Irán, el Dr. Gilardi indicó que, además de los aspectos técnicos, existe un importante componente geopolítico relacionado con los conflictos en Medio Oriente y con los intereses estratégicos de las principales potencias.

A pesar de estos retos, el académico considera que el acceso a la energía nuclear con fines civiles no debería verse como un privilegio exclusivo de algunos países.

“Formalmente cualquier nación puede aspirar a desarrollar energía nuclear, siempre que pueda garantizar la inversión necesaria y cumplir con todos los requisitos de seguridad y auditoría internacional”, comentó.

En el caso de México, recordó que la Central Nuclear Laguna Verde opera bajo estos lineamientos y cuenta con las autorizaciones correspondientes, aunque actualmente no existen proyectos anunciados para construir nuevas centrales debido a los elevados costos de inversión.

Finalmente, el profesor investigador destacó que el verdadero desafío para la comunidad internacional consiste en aprovechar los beneficios de la energía nuclear sin poner en riesgo la estabilidad mundial.

“Debemos migrar hacia la energía nuclear porque, en realidad, es una fuente de energía muy limpia. Lo que también debemos hacer es fortalecer las políticas de no proliferación. Como humanidad debemos homologarnos y pactar el buen uso de esta tecnología”, concluyó.

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