Ignorar lo inevitable no hace bien a nadie. En los siguientes años, la inteligencia artificial causará despidos masivos y desaparecerá millones de puestos de trabajo; al mismo tiempo, otros tantos millones serán creados. Según creo, esta transición me afectará directamente: como profesor y escritor, el ecosistema en que me desenvuelvo se encuentra amenazado. Como en cualquiera de las grandes revoluciones y cataclismos, son los organismos que se adapten los que, eventualmente, sobrevivirán. Aprender a vivir, convivir y controlar esta mal llamada “inteligencia” hoy se torna en una habilidad indispensable en cualquier negocio, tecnológico o no.