El santuario Hindu, un altar dedicado al Dios Brahma, es popular con los turistas chinos y también con los propios habitantes tailandeses, ya que gran parte de su cultura es un sincretismo de creencias budistas e hindúes. Erawan fue reabierto el miércoles 19 y desde entonces miles de personas han asistido a rendir homenaje a las 20 víctimas fallecidas y 120 heridos a causa del ataque. Entre las víctimas mortales se hallaban ciudadanos de Indonesia, Malasia, Singapur y China. Alrededor del mundo las muestras de apoyo se muestran en redes sociales con los hashtags #StrongerTogether, #PrayForThailand y #PrayForBangkok, que juntos produjeron más de 1.5 million de tweets a horas de la explosión de bomba.