Esta última tarea se añade a esos descubrimientos perturbadores, mostrando evidencia de que, en esa época, si un bebé moría, su cuerpo era desechado, no enterrado apropiadamente. Esto se debe a que los bebés griegos, como los de Roma, no eran considerados individuos completos hasta después de una ceremonia especial alrededor de una semana a 10 días después del nacimiento, explica Rotroff. Durante este evento, momento en que al infante se le daba su nombre, el jefe de familia (casi siempre el padre) decidía criar o no al niño. Él podía decidir no criar al niño por varias razones; por ejemplo, en el caso de algún tipo de deformidad, o si la familia era demasiado grande, o si la madre no estaba casada. A veces, un bebé no deseado era abandonado en un lugar público con la esperanza de que lo adoptasen. No era inusual que tales niños fueran criados como esclavos.