Se trata de una visita delicada en la que ambos abordarán el conflicto entre el ejército ucraniano y los rebeldes prorrusos que ha causado más de 6.400 muertos desde su abril de 2014.
Ucrania y los países occidentales acusan al Kremlin de apoyar y armar a los separatistas prorrusos, algo que Moscú niega.El Vaticano y el papa instaron a los ucranios, divididos entre ortodoxos y católicos de rito oriental, a reconciliarse.
Hasta ahora el Vaticano ha mantenido una conducta prudente y Francisco se ha limitado a condenar “la guerra entre cristianos”.
Esa actitud ha generado irritación entre los católicos de las iglesias católicas orientales, llamadas uniatas, que esperaban una condena más clara y fuerte de la política rusa en Ucrania.