

Con más de 3 mil 500 ejemplares en exhibición y una colección total que supera los 10 mil insectos, el Museo Bichos Aguascalientes se ha convertido en un espacio único en el estado. Se trata de un proyecto familiar dedicado por completo al mundo de los insectos y arácnidos, impulsado por las décadas de trabajo del entomólogo Jesús Puente Casillas.
Ubicado en el centro de la ciudad, el recinto nació a partir de una pasión infantil que terminó transformándose en una vida dedicada a la investigación y la conservación de especies.
“Mi papá, el entomólogo Jesús Puente Casillas, comenzó el gusto por los insectos cuando él tenía 8 años y empezó a investigar y a recolectar”, relató Luz Puente, directora del museo e hija del especialista.
El museo abre sus puertas en la calle Nieto 224, en la zona centro de la capital, como una extensión de la colección personal que el investigador construyó durante años en distintos estados del país, especialmente en Chiapas, Querétaro y Yucatán.
“Empezó a profesionalizarse más, empezó a crecer su colección hasta llegar a tener lo que vamos a observar aquí, que son más de 3 mil 500 ejemplares en exhibición aquí en Aguascalientes”, explicó.
Además de los ejemplares nacionales, el museo alberga insectos provenientes de Asia, África, Australia, Madagascar, Filipinas, Bolivia, Malasia y Vietnam, muchos de ellos obtenidos mediante intercambios y donaciones con otros biólogos y entomólogos del mundo. Al respecto, Luz Puente comentó:
“Lo que para México se nos hace exótico, para otros países lo mexicano también lo es. Entonces hacen intercambios y también donaciones”.
Entre las piezas que más llaman la atención destaca una mariposa nocturna originaria de Bolivia, considerada una de las más grandes del mundo por la amplitud de sus alas, así como insectos palo vietnamitas y diversas especies africanas y australianas. Uno de los ejemplares más antiguos y representativos de la colección es un megasoma elefante, el segundo escarabajo más grande del mundo, proveniente de la Selva Lacandona, en Chiapas.
El museo también cuenta con ejemplares vivos en terrarios (como la tarántula Samantha, con la que es posible interactuar sin riesgos), los cuales se utilizan para la observación y el estudio antes de pasar a las vitrinas entomológicas una vez que concluye, de manera natural, su ciclo de vida.
Aunque para muchas personas el primer contacto con insectos y arácnidos suele provocar temor, la directora aseguró que uno de los objetivos principales del museo es cambiar la percepción sobre estas especies.
“Hay mucha gente que no conoce la función y la importancia de los insectos y creen que todos son tóxicos, venenosos o que están diseñados para hacernos daño. Y la verdad es que es todo lo contrario”, señaló.
En ese sentido, añadió que estos animales cumplen funciones fundamentales para el equilibrio ambiental y la conservación de los ecosistemas:
“Los insectos fueron creados para mejorar el planeta, para que funcione, para poder tener aire, agua, tierra y vegetación”, expresó.
Más allá de la exhibición científica, el espacio busca ofrecer una experiencia educativa para niñas, niños y adultos, combinando el aprendizaje con la experiencia directa.
“Está increíble el museo porque vas a encontrar información, te vas a divertir, vas a aprender, pero sobre todo vas a poder interactuar con animales vivos”, aseguró Luz Puente.

