

Este fin de semana marcará el cierre definitivo de la Librería Madero, un espacio emblemático para las letras y la educación local ubicado en la acera de la avenida Francisco I. Madero #207, en la zona centro de la capital. Con este cierre, el comercio concluye más de medio siglo de proveeduría de literatura y materiales didácticos para la población de Aguascalientes.
El establecimiento fue fundado el 2 de noviembre de 1971 por María del Refugio Consuelo Mayorga. En su origen, el comercio surgió para satisfacer la necesidad de ofrecer textos escolares complementarios ante un sistema educativo local en expansión, en una época en la que resultaba complejo conseguir bibliografía especializada e insumos pedagógicos en la entidad.
Tras el fallecimiento de la fundadora, la propiedad y administración del negocio fue heredada a sus seis trabajadores, quienes en ese entonces mantenían a la librería en su máximo auge comercial. Con el paso de los años, la operación se consolidó en manos de sus dos propietarios actuales: María Guadalupe Carrillo y José Arturo García Valadez, colaboradores que a lo largo de la historia del espacio ocuparon la totalidad de los puestos operativos y administrativos del lugar.
Pero toda historia llega a su final. El cese de operaciones responde a una combinación de factores económicos y culturales que impactaron la rentabilidad del negocio. Entre las causas principales destacan las nuevas tendencias pedagógicas donde los dispositivos electrónicos desplazaron al libro de papel, la disminución del flujo peatonal en el centro histórico y la solicitud formal de desocupación del inmueble por parte de su propietario.
“El cierre sí obedece a la solicitud del local, pero a su vez ya habíamos cumplido un ciclo. La librería nació con el objetivo de proporcionar material a la comunidad educativa en general, en su tiempo cumplimos con ese cometido, fuimos un ícono de Aguascalientes, pero la situación económica está trabajosa” reconoció García Valadez.
Pero hay otro factor abrumador. De acuerdo con la copropietaria, la comercialización de libros impresos dejó de ser una actividad rentable en el mercado local, fenómeno que, asegura, se agudizó de manera sostenida durante los últimos 15 años ante el auge de las tecnologías digitales de lectura.
“Hemos tenido una baja muy grande en la venta de libros, entonces ya no podemos dar el servicio que antes porque viene la gente y pide material que no tenemos. Ya es tiempo de retirarnos porque no podemos dar un buen servicio” lamentó Lupita Carrillo.
Durante décadas, este establecimiento funcionó como un indicador de la evolución educativa en la entidad. Ciclo tras ciclo, el personal se encargó del surtido de listas escolares, el abastecimiento de textos para todos los niveles académicos y la oferta de opciones de profesionalización para la sociedad en general; actualmente, el espacio se mantiene como testigo de la transformación en los hábitos de consumo y dinámicas de movilidad de la población.
“El centro ya no es el de hace 25 años. La gente estaba muy acostumbrada a venir a dar la vuelta, lo que nos dejaba una importante derrama económica; ahora, los centros comerciales han alejado a la población del centro” consideró José Arturo.
Los copropietarios manifestaron que el proceso de clausura está acompañado por un profundo sentido de nostalgia y tranquilidad. Tras acumular décadas de memorias, los administradores destacaron que la satisfacción de haber consolidado un legado formativo en múltiples generaciones de estudiantes y profesionales, permite que el fin de este ciclo comercial se desarrolle en un ambiente de serenidad.
“Esta librería siempre se manejó con un carácter familiar aunque ninguno de nosotros somos familia. Había una empatía muy grande y yo te aseguro que todos los que trabajaron aquí tienen recuerdos agradables de su estancia aquí en la librería” rememoró el propietario.
Previo a la entrega de las llaves del inmueble, programada para el próximo lunes, la administración dispuso una liquidación total de la mercancía existente. Como parte de esta campaña, el público puede adquirir ejemplares con precios desde los 20 pesos, descuentos que alcanzan hasta el 60%, así como la entrega gratuita de algunos ejemplares educativos.
“Ya tenemos poquito material y debido a que no tenemos dónde dejarlo, estuvimos regalando libros de ortografía y matemáticas. Lo que nos queda lo estamos dando desde $20 para que salga; tenemos libros universitarios que de $300 los bajamos a $150 para que se animen a comprar” ofertó Carrillo.
A pesar del cierre de este emblemático espacio, tanto Carrillo como García Valadez hicieron un llamado a la sociedad para preservar y fomentar el hábito de la lectura desde la infancia. Los libreros aseguraron que, más allá de los formatos digitales, las librerías físicas conservan un valor insustituible como centros de orientación comunitaria, donde los lectores siempre podrán encontrar asesoría que se adapte a sus gustos e intereses.
Este sábado 20 de junio será el último día que el establecimiento mantenga sus puertas abiertas al público, operando en un horario de 11:00 a 14:30 horas.

