

El Instituto de Servicios de Salud del Estado de Aguascalientes (ISSEA) logró contener con éxito el primer caso de paludismo (malaria) registrado en la entidad en tres décadas. El portador fue un migrante proveniente de El Salvador que presentó síntomas mientras transitaba por la entidad con destino a los Estados Unidos, confirmó el secretario de salud del Gobierno del Estado, Rubén Galaviz Tristán.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el paludismo es una enfermedad potencialmente letal que se transmite a los humanos exclusivamente a través de la picadura de ciertos tipos de mosquitos infectados. Característica de regiones tropicales, representa un riesgo mayor para sectores vulnerables como lactantes, menores de 5 años, mujeres embarazadas, viajeros y personas inmunosuprimidas
“El estado estaba libre de paludismo desde hace 30 años, sin embargo, encontramos un caso en un migrante y él tuvo la fortuna de que en Aguascalientes se le detectó. Tuvimos el control sanitario y se le dio una oportunidad de vida; esto fue hace aproximadamente 6 meses” narró.
Aunque la enfermedad no se contagia entre personas, Galaviz Tristán destacó que el ISSEA desplegó los cercos sanitarios protocolarios establecidos para este tipo de eventualidades. Recordó que México es considerado un país libre del mosquito transmisor de esta variante, sin embargo, no está exento de registrar escenarios importados por viajeros o migrantes.
“El paludismo da una fiebre intensa y una sudoración extrema. Cuando se les auxilia en San Francisco de los Romo, encontramos esas circunstancias que clínicamente correspondían a un paludismo; se tomaron las muestras, se hizo aislamiento, se pudo controlar y él pudo recuperar su salud” detalló.
El funcionario estatal confirmó que, tras recibir el alta médica y un diagnóstico certero, el migrante fue deportado de regreso a su país de origen por las autoridades competentes.
Finalmente, Galaviz Tristán aprovechó para hacer un llamado a que, ante la próxima llegada de la temporada de lluvias, se evite la acumulación de agua y la generación de encharcamientos en azoteas o patios, ya que estos escenarios son entornos propensos para la proliferación y crianza de mosquitos transmisores de otras enfermedades como el dengue, zika y chinkungunya.

