

El artesano Edmundo Rodríguez cumple 14 años dedicado a la preservación y elaboración del juguete tradicional mexicano en Aguascalientes. Mediante la técnica de la cartonería, consistente en el modelado de papel, cartón y engrudo, el creador local desarrolla piezas que transitan entre el objeto de uso lúdico, la artesanía y el artículo de colección.
El interés por este oficio se originó en su núcleo familiar, caracterizado por abundantes viajes y la cercanía con las manifestaciones estéticas regionales. Esta influencia derivó en proyectos familiares consolidados: el Museo del Juguete dirigido por su hermana Lupita, las colecciones de arte popular a cargo de su hermano Jorge, y el establecimiento de su propio taller de producción.
“Mi mamá nos acercó al entorno del arte popular. Estuvimos viajando de pequeños en algunos estados como Michoacán y Jalisco, donde le tomamos gusto. Con el Museo del Juguete, conocí a varios maestros jugueteros y la admiración me hizo llegar a esto” relató.
Para Edmundo, la frase “vivir del arte” no tiene una connotación negativa. Si bien su oficio no le permite una vida ostentosa, el éxito de su trabajo le ha favorecido para darse un lujo que no todos pueden: dedicarse a lo que en verdad le apasiona.
“No a todos nos va bien, pero hemos insistido y llegué a un punto en el que estoy económicamente estable. Sí se puede, no te haces rico, pero como dicen, es un trabajo gratificante que me permite dedicarme a lo que me gusta” mencionó.
La cartonería, técnica de arte popular mexicano que consiste en crear figuras mediante papel y engrudo, le ha permitido expresar su arte y ayudar a educar a las nuevas generaciones. No obstante, con el paso del tiempo, se dio cuenta que sus piezas comenzaron a valorarse no como lo que había creado, sino como objetos de colección.
“Es complejo. El juguete que solemos ver en mercados de artesanías, en su mayoría viene de otro estado, no somos potencia para hacer juguetes. Yo hago juguetes para los niños, el objetivo es que jueguen con ellos, pero curiosamente mi clientela es, en su mayoría, coleccionistas” reconoció.
Pero esta técnica no cumple solamente con un fin estético. La producción de cartonería en la entidad posee un componente de registro sociocultural, ya que funciona como un soporte para documentar festividades, iconografía popular y tradiciones vivas. El catálogo abarca desde representaciones de personajes políticos y héroes populares hasta calaveras y muñecas articuladas
“Cuando te dedicas a esto, nunca estás quieto. Siempre es estar pensando cosas; de pronto ves en la calle algún momento familiar o alguna manifestación y tomas la idea para trasladarla al juguete. Siempre estamos viendo cómo innovar” destacó.
Pese a todo, el principal obstáculo es el auge de los aparatos electrónicos y los juguetes de producción masiva, quienes prácticamente han acaparado el mercado de entretenimiento de las infancias. Pese a ello, Edmundo mantiene la misión de que sus artesanías cumplan con el objetivo para el que fueron concebidas, entretener y educar a las nuevas generaciones.
“Ya es más complicado por la tecnología, vemos que los niños ya no son tan y acompañados en el tema de jugar, ya es más fácil que les den un videojuego, pero seguimos en la resistencia de tratar que los niños conozcan y vuelvan a jugar, porque el juego es parte de la formación” lamentó.
La mejor manera de apoyar la preservación de esta disciplina es conociéndola, consumiéndola y acercándola a las nuevas generaciones. En una sociedad tan digitalizada, un juguete tradicional mexicano puede ser la mejor alternativa para volver a poner los pies sobre la tierra.
“Los invito a darse la oportunidad de conocer y valorar este tipo de oficios. Queremos dignificarlos a nivel nacional y local para que no se pierdan. Se pueden acercar a este espacio, a las galerías de arte popular, a las tiendas de artesanías y juguete, se lo acerquen a las nuevas generaciones para que no se pierda esta tradición” invitó.
El trabajo de Edmundo se puede conocer a mayor detalle en el Museo del Juguete Tradicional Mexicano, ubicado en la Calle Nieto #224, diariamente en un horario de 11 de la mañana a 6 de la tarde. Constantemente, también se ofrecen talleres para fomentar la práctica de la cartonería.

